Programamos nuestras conductas

Pese a que tengamos la sensación de que la solución para combatir la obesidad es relativamente sencilla y bastaría con comer menos y hacer ejercicio, el sistema de señales de cada organismo individual hace que varíe la dificultad de la tarea. Como recuerda Jeffrey Friedman, el descubridor de la leptina, la programación genética nos empuja hacia un peso y, aunque temporalmente sea posible adelgazar, las señales hormonales nos harán sentir que algo no va bien con nuestra dieta si nos mantiene por debajo de nuestro peso programado.

El último apetito fundamental al que Morgado dedica su libro es el sexo. Aunque alguien puede vivir sin tener sexo jamás, la programación genética nos hace buscarlo con ahínco. En este caso el deseo se ha intentado regular por motivos sociales. Como en el caso del hambre, se ha considerado que nuestra libertad es completa a la hora de elegir y, como en el caso del hambre, es posible observar cómo un cambio en la regulación del deseo a través de las hormonas modifica también nuestra relación con el sexo. En ratas se ha observado que si se castra a un macho recién nacido se elimina la posibilidad de que su cerebro se masculinice. Después, cuando son adultos, si se les trata con estrógenos, adoptarán posturas para ser montados por un macho como hacen las hembras. Si a estas se les extirpan los ovarios y después se les da testosterona, tratarán de montar a otras hembras.

https://elpais.com/elpais/2019/04/20/ciencia/1555772215_799620.html

Pensar que todas la ciencia y la química tienen la respuesta de todas nuestras acciones es un poco totalitario – exageración al margen. Por supuesto que la ciencia nos provee un buen marco para entender las conductas, y hay que considerar muy seriamente los enunciados en las investigaciones que estén hechas bajo una metodología seria. El problema es que en la prensa nos encontramos muchas veces con noticias que dicen “científicos descubren X cosa” y se toma como palabra santa, sin embargo, hay mucho por cortar aún y pueden haber conductas que se escapa de eso.

Dicho esto, me pareció muy interesante la nota de este libro. Sobre todo en la frase : “la programación genética nos empuja hacia un peso y, aunque temporalmente sea posible adelgazar, las señales hormonales nos harán sentir que algo no va bien con nuestra dieta si nos mantiene por debajo de nuestro peso programado.”

Somos seres que estamos acostumbrados a hábitos. Salir de ellos es difícil. Por lo tanto negar o minimizar los problemas, así como relativizar las soluciones, es algo que la gente suele hacer, y la ciencia en este caso demuestra que hay una programación que cambiar cuando la gente se encuentra tan arraigada con diferentes problemáticas, ya sea la depresión, la obesidad, las adicciones, o incluso agrego yo, los pensamientos más mínimos, ya sean obsesiones o conductas tóxicas.

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